En Hangzhou hay emprendedores que utilizan la inteligencia artificial para programar, diseñar y preparar el lanzamiento de un producto sin reunir primero un equipo grande. Algunos trabajan en aplicaciones educativas; otros convierten una idea en un pequeño dispositivo. Comparten herramientas, espacios y una etiqueta que se está extendiendo en China: OPC, por One Person Company.
Un mapa presentado en Zhejiang el 26 de agosto localizó 117 comunidades y 2.536 OPC en nueve ciudades. La etiqueta incluye fundadores que trabajan solos y equipos pequeños: lo que define el modelo es una dirección individual apoyada en IA, no que todos los negocios tengan exactamente un empleado.
Una aplicación para corregir redacciones
Li Yunfan es uno de los emprendedores de Honghub, una comunidad de Hangzhou. Desarrolló una aplicación que permite fotografiar una redacción y recibir comentarios. Según un reportaje de People's Daily difundido por el portal de Hangzhou en agosto, había superado los 15.000 usuarios. Li atribuía a la IA alrededor del 80% del código. La cifra corresponde al relato del emprendedor, no a una auditoría de su aplicación.
Li había dirigido un equipo de software antes de emprender por su cuenta. Ahora concentra funciones de estrategia, producto y operaciones mientras utiliza la IA para desarrollar la aplicación. Su caso ilustra un cambio de organización del trabajo: la experiencia del fundador sigue siendo parte del proyecto, aunque escriba menos código de forma manual.
El fundador conserva una tarea difícil de delegar: decidir qué producto merece construirse. La IA puede generar una función o proponer una solución técnica, pero alguien tiene que elegir a quién se dirige, qué problema resuelve y qué se considera un resultado suficientemente bueno.

Qué significa realmente ser una OPC
El portal oficial de Hangzhou explica que el estándar sectorial de Zhejiang contempla compañías dirigidas por un individuo central y, normalmente, con un máximo de diez empleados. La expresión “empresa de una persona” funciona así como una forma de describir el modelo, además de su sentido literal.
El mismo mapa atribuye a Hangzhou 42 de las comunidades y 1.128 de las OPC registradas en Zhejiang. Es una fotografía de ese ecosistema según el criterio utilizado por sus promotores. El recuento identifica proyectos y espacios de apoyo, pero no indica cuántos negocios han conseguido beneficios sostenidos.
La distinción ayuda a mirar el fenómeno con más precisión. Un estudio pequeño que utiliza agentes para programar puede tener necesidades diferentes de las de una persona que vende un producto digital por su cuenta. Ambos pueden entrar en la conversación sobre OPC, sin compartir necesariamente estructura, ingresos o forma de trabajar.
Emprender solo no significa trabajar aislado
Las comunidades aportan una parte menos vistosa que las herramientas de IA: un lugar donde contrastar ideas, encontrar colaboradores y resolver problemas comunes. Un reportaje de Xinhua del 7 de septiembre recorre espacios OPC de Shanghái y muestra cómo conviven proyectos y actividades de apoyo al emprendimiento.
En sus imágenes aparecen zonas compartidas, presentaciones de productos y trabajo frente a pantallas. Esa infraestructura cambia la imagen del fundador completamente solo ante un portátil. Aunque el negocio tenga una dirección individual, puede apoyarse en una comunidad para obtener información, probar una idea o acceder a servicios.
Hangzhou también ha desarrollado medidas públicas de apoyo a las OPC, relacionadas con cuestiones como el registro, el cumplimiento de obligaciones y el entorno de actividad. La tendencia combina así herramientas técnicas con espacios, formación y decisiones institucionales.
La IA reduce algunas barreras de entrada
Otro reportaje difundido por eHangzhou cuenta el caso de Zeng Xiaofeng, un consultor informático sin experiencia previa programando. En agosto de 2025 utilizó IA y un programa de incentivos de Huawei HarmonyOS para construir su primer prototipo en unas dos semanas. Después realizó un curso de veinte horas y siguió refinando la aplicación. La secuencia importa: primero probó la idea y luego amplió su formación.
La palabra importante es prototipo. Poder construir una primera versión permite enseñar algo concreto, recibir comentarios y descubrir problemas antes de ampliar el proyecto. Para una persona con conocimientos del sector al que quiere dirigirse, esa capacidad puede acortar la distancia entre detectar una necesidad y probar una solución.
La revisión sigue ocupando trabajo. Una función puede ejecutarse y, aun así, resultar confusa para un usuario. Una aplicación puede resolver bien un caso habitual y fallar cuando recibe datos inesperados. El fundador debe decidir cómo comprobarla, qué corregir y qué promesas puede hacer sobre su funcionamiento.

Lo que la IA no resuelve al crear un negocio
Conseguir que un producto exista y conseguir que alguien lo utilice de forma habitual son etapas diferentes. Los ejemplos chinos muestran capacidad para construir y lanzar; la continuidad depende también de conocer a los usuarios, atender incidencias y encontrar una forma de sostener el servicio.
El tamaño pequeño tiene ventajas prácticas: permite tomar decisiones con rapidez y probar cambios sin coordinar una estructura grande. También concentra responsabilidades. La misma persona que prepara una nueva función puede tener que responder una consulta, revisar un error y pensar cómo dar a conocer el producto.
Por eso resulta más útil observar qué tareas concreta cada emprendedor que imaginar una empresa que funciona sola. En una aplicación educativa, la calidad de los comentarios y la experiencia de estudiantes y docentes importan tanto como la velocidad para escribir código. En un dispositivo físico, aparecen además cuestiones de fabricación y entrega.
Las OPC están convirtiendo esa forma de trabajar en un fenómeno visible, con comunidades, proyectos y apoyo público. Su recorrido dependerá de algo menos llamativo que el número de herramientas utilizadas: cuántas consiguen ofrecer un producto por el que sus clientes quieran volver. La IA facilita empezar; mantener la confianza sigue siendo trabajo del negocio.
