Meta quiere que saques menos el móvil del bolsillo. En Connect, celebrado el 23 de septiembre, presentó unas Ray-Ban centradas en el audio y anunció una función que pondrá una representación digital de tu cara en las videollamadas. Son dos maneras de acercar la inteligencia artificial a un objeto que mucha gente ya lleva puesto.
La novedad más llamativa se llama Hologram. También llegan cambios de hardware y una conexión con Muse, el agente personal de la compañía. Conviene separar cada producto: las nuevas funciones no estarán disponibles en todas las gafas, países y fechas a la vez.
Hologram: tu interlocutor verá una cara generada
Según el anuncio de Meta Ray-Ban Display, Hologram creará una versión fotorrealista del usuario después de una breve captura en la aplicación Meta AI. Su expresión se inferirá de la voz. El acceso temprano comenzará este otoño en WhatsApp, para usuarios de estas gafas en Estados Unidos.

La utilidad es fácil de imaginar: conversar mientras cocinas sin sujetar un teléfono delante de la cara. La pregunta interesante es otra: ¿qué esperas ver cuando alguien activa el vídeo? Una expresión reconstruida puede facilitar la sensación de presencia, pero también cambia lo que significa mirar a la otra persona. En la demostración oficial, WhatsApp avisa de que se ha activado un holograma. Queda por comprobar cómo responde cuando el tono de voz resulta ambiguo.
Ray-Ban Meta Audio: hablar con la IA sin llevar una cámara
La nueva familia Ray-Ban Meta Audio apuesta por altavoces y micrófonos, con un peso anunciado de 43 gramos. Ofrece música, llamadas y conversación con el asistente, con hasta 12 horas de autonomía y otras 48 mediante el estuche. Son cifras del fabricante, pendientes de comprobar en uso cotidiano.
Las reservas parten de 349 dólares y los envíos están previstos para el 13 de octubre. Habrá monturas Clubmaster y Burbank, compatibles con distintas graduaciones. Ese precio corresponde al anuncio en dólares; no debe interpretarse como una tarifa española.

Para quien quiere escuchar un pódcast o consultar algo andando, prescindir de la cámara puede ser una elección útil. Para quien necesita mostrarle al asistente lo que tiene delante, supone una diferencia importante. La compra dependerá más de ese uso que de cuántas funciones acumule la ficha técnica.
Muse pone las tareas detrás de la conversación
La conexión con Muse explica hacia dónde se mueve esta gama. Presentado el 8 de septiembre, el agente puede trabajar en un navegador y continuar una tarea después de que cierres la aplicación. Meta lo plantea para encargos como organizar planes o completar trámites entre servicios.
La compañía dice que funciona en una máquina virtual dedicada y que un sistema separado supervisa las acciones. El usuario decide qué aplicaciones conecta y puede retirar el acceso. Para acciones sensibles, como compras o correos, Muse debe solicitar aprobación. Son las condiciones descritas por Meta, no una auditoría independiente de PLANA.
El despliegue inicial de Muse se anunció en Estados Unidos. Vincular un agente a unas gafas no elimina la necesidad de revisar sus permisos: cambia la forma de darle instrucciones. El mismo debate aparece con Rabbit OS3 y sus tareas entre ordenadores.

Las gafas de realidad virtual son otro dispositivo
Connect también dejó unas Meta VR Glasses de unos 100 gramos. En ese caso, el ordenador y la batería están en un módulo externo conectado por cable: el peso anunciado no representa todo el equipo. Incorporan el agente de Meta y controles mediante voz, mirada y manos.
La distinción importa antes de comprar: Audio prioriza escuchar y conversar; Display añade información visual y recibirá Hologram; VR plantea una pantalla inmersiva. Compartir fabricante y la palabra «gafas» no las convierte en productos intercambiables. La prueba pendiente será comprobar cuánto ayudan fuera del escenario de presentación.